HOY UN RELATO DE VIRGINIA WOOLF, NOVELISTA, ENSAYISTA, EDITORA, ESCRITORA DE CARTAS Y CUENTOS BRITÁNICA, CONSIDERADA COMO UNA DE LAS MÁS DESTACADAS FIGURAS DEL MODERNISMO LITERARIO DEL SIGLO XX Y DEL MOVIMIENTO FEMINISTA, CON EL ENSAYO “UNA HABITACIÓN PROPIA” COMO LEMA DEL MOVIMIENTO, DONDE EXPONE LAS DIFICULTADES DE LAS MUJERES PARA CONSAGRASE A LA ESCRITURA EN UN MUNDO DOMINADO POR LOS HOMBRES.
«Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción»
RELATO
La duquesa y el joyero
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/woolf/duquesa.htm
BIOGRAFÍA
Nació como Adeline Virginia Stephen en Londres, el 25 de enero de 1882. Su padre era el escritor e historiador Leslie Stephen y su madre una mujer de gran belleza, Juia Prinsep Jackson, musa del pintor prerrafaelista Edward Burne-Jones y de varios fotógrafos. Las pareja había estado casada antes y se conocieron tras enviudar, él tenía una hija y ella tres, y ambos tuvieron cuatro hijos Vanessa, Thoby, Virginia y Adrian.
Con su padre
Su madre, la musa Julia Jackson
Virginia fue educada por sus padres en su literario y bien relacionado hogar del número 22 de Hidy Park Gate en Kensington, donde se reunían escritores y artistas. Era famosa la inmensa biblioteca en la casa de los Stephen, de la que Virginia y Vanessa aprendieron los clásicos y la literatura inglesa, mietras sus hermanos recibían una educación formal.
La pequeña Virginia
La familia pasaba las vacaciones en St Ives en Cornualles, en Talland House, con vistas a la playa de Porthminster y al faro de Godrevy, lugares que inspiraron muchas de sus obras. Con la muerte de su madre a los 13 años y la de su hermanastra, Virginia empezó a dar muestras de su carácter depresivo, derivando en una trastorno bipolar. La muerte de su padre por cáncer en 1904 le provocó una fuerte crisis neviosa que obligó a ingresarla varios días. Según parece las hermanas Stephen-Jackson sufrieron el abuso sexual de sus dos hemanastros, hecho que marcó profundamente la vida de las dos mujeres abriendo heridas profundas que no pudieron ser cerradas. Su inestabilidad influía en su vida social, pero su creatividad literatia y su trabajo nos se vieron casi perjudicados.
Después de la muerte de su padre los hermanos Stephen-Jackson vendieron la significativa casa y compraron una en el número 46 de Gordon Square en Bloomsbury, que se convirtió en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, intelectuales, filósofos, economistas… formando un grupo que sería conocido como el círulo Bloomsbury. Los miembros mostraban rechazo hacia la clase media alta a la que pertenecían, y se consideraban herederos del esteticismo de Walter Pater. Dentro de este grupo hubo intensas relaciones intelectuales, emotivas y personales. Los hermanos Stephen-Jackson siempre tuvieron una relación muy estrecha, de apoyo y ayuda mútua.
Con su esposo
Virginia se casó a los 30 años con el escritor Leonard Woolf, economista y miembro también del grupo de Bloomsbury, un matrimonio que, 25 años después, la escritoria consideraba completo, donde había amor, respeto y placer. La pareja colaboraba profesionalmente y fundó en 1917 la editorial Hogarth Press, que editó la obra de la escritoria y de otros muchos relevantes escritores de la época. Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual, y en 1922, Virginia conoció a la escritora y jardinera Vita Sackville-West, con quién mantendría una relación lésbica durante los años 20. En 1928, Woolf regaló a Vita la obra Orlando, una biografía fantástica en la que la vida del héroe epónimo abarca tres siglos y ambos sexos. Esta obra es considerada por el hijo de Vita como «la carta de amor más larga y encantadora en la historia de la literatura». Después de que acabaraesta relación, las dos mujeres siguieron siendo amigas. Virginia Woolf también permaneció estrechamente relacionada con sus parientes supervivientes, Adrian y Vanessa; Thoby había muerto de enfermedad a los veintiséis años de edad.
Fotografiada por Man Ray en 1935
Después de acabar el manuscrito de Entre actos, Woolf volvió a sufrir una fuerte depresión agravada por el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de su casa de Londres y las críticas a su anterior obra, viéndose incapás de seguir escribiendo, ni seguir soportando el sufrimiento emocional de la que era presa. El 28 de marzo de 1941, Woolf se suicidó. Se llenó los bolsillos del abrigo con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril. Su esposo enterró sus restos incinerados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.
Esta es la nota de despedida que le dejó a su marido:
“Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo. V.”
Montse M.


















