RSS

SALUD Y BIENESTAR

21 Ago

DE LECCIÓNES, ERRORES, REGALOS Y MAESTROS

ATENCIÓN2

…y nosotros también florecemos.

Creo que venimos a este mundo para crecer como personas. Conocer nuestras virtudes y poder mejorarlas. Conocer neustros defectos y hacer lo posible por cambiarlos. La vida es cambio y aunque hoy en día parece que predominan la corrupción de la moral, hay muchas personas que se esfuerzan cada día para ser mejores personasla. Nos movemos sin parar realiando nuestras responsabilidades y al mismo tiempo hacemos lo posible por estar con los amigos y la familia. Cada día es como estar en medio de un torbellino, vamos de aquí para allá sin casi parar y muchas veces tenemos tantas cosas en la cabeza que no prestamos atención a los demás. Debemos hacer un hueco para detenernos y prestar atención a nuestras vidas y a la gente de nuestro entorno.  La vida es ayudarnos unos a otros. No podemos pasar por la vida ignorando a los demás, al contrario. Nuestra vida está más llena si compartimos nuestros momentos con los demás. No sólo los buenos, también los malos. Estar atentos y saber escuchar a aquellas personas que están a nuestro lado y que lo pasan mal. Me gusta estar con las personas y muchas se sienten cómodas explicándome sus problemas. Yo la mayoría de veces no puedo hacer nada, sólo escuchar y dar palabras de aliento.

La perfección

A lo largo de los últimos años he tenido varios toques de atención. La vida o el destino tratan de decirme que no estoy lo suficientemente atenta a las necesidades de la gente de mi entorno. Ya se que la primera persona a quién he de prestar atención es a mí misma, pero después hay que focalizar también hacia el exterior, hacia los demás. Todos tendremos a alguien fuerte a nuestro lado. Una persona a quién acudimos cuando nos pasa algo y a quién pedimos consejo. Muchas veces ignoramos que esta persona fuerte también requiere de nuestro cariño, de nuestra atención. Que no sólo acudamos  a ella cuando algo nos preocupa. También requieren un mimo de vez en cuando y pasar momentos juntas como pasear por la ciudad, quedar para tomar un café o ir a ver un espectáculo. Este fue para mí un toque de atención hace pocos años. Dos mujeres muy cercanas a mí, a quién quiero mucho,  me hicieron aprender que hay que saber dar además de recibir.

Equivocarse

En los últimos dos años el padre de una amiga se puso muy enfermo. Liada con el trabajo casi no tenía tiempo de nada, pero de vez en cuando al salir del trabajo iba a verlo un rato antes de la cena. Llamaba a mi amiga y le daba ánimos, pero en una situación tan complicada como esta es difícil encontrar las palabras adecuadas. Aunque los amigos estén a tu lado, es una situación que pasas sola.  Cuando murió sentí que hubiera podido dar más de mí a este maravilloso padre de familia. Por la misma época empecé a notar que una amiga de la escalera salía poco a la calle. Me extrañaba, pero cómo había tenido una caída pensé que era debido a eso. Una parte de mí me decía que debía llamar o ir a verla, pero parecía que nunca encontraba el tiempo para hacerlo. Un buen día me la encontré y me dijo que le habían diagnosticado una enfermedad grave, tan grave que podía ser que no volviéramos a vernos. Me quedé de piedra. Yo había notado que algo no iba bien y no presté la suficiente atención. Dos días después la llamé y fui a verla. El médico le había dado una opción, una complicad operación y una larga recuperación, pero a pesar de todo una esperanza de vivir. En unos días la operarían y volví a verla para desearle suerte. Han pasado varios meses y sigue recuperándose poco a poco. Apenas puede recibir visitas, pero llamo a su familia casi cada semana. Este fue el segundo toque.

Pero claro, el Universo te puede hablar, pero como soy un ser humano imperfecto y muy ocupado, seguí sin prestar la suficiente atención a mí alrededor.

Decepción

En los últimos años varias mujeres de mi entorno han padecido cáncer de pecho. Una de ellas, más cercada a mí que las otras, siempre ha tenido un carácter complicado. Yo la llamé al principio varias veces después de la operación y siempre me contestaba que estaba bien, aunque yo sabía que lo estaba pasando mal anímicamente y que hacía pagar su mal humor e impotencia a su familia. Como si ellos tuvieran la culpa de su estado, eso que toda su vida los ha tenido a su lado. Entre que sabía que me mentía y me enteraba de sus arranques emocionales, pues la verdad es que dejé de llamarla. Eso no quiere decir que dejó de importarme su estado. Preguntaba  a su familia y así estaba informada. Hará un mes, coincidiendo con la lectura del nuevo libro de Brian Weis, Los milagros existen, mi conciencia me decía que no estaba bien que ignorara a esta mujer, que no debía juzgarla y que mi conocimiento de los mudras podría irle bien. De nuevo volví a ignorar a mi intuición. Me daba palo hacer esa llamada porqué sabía que me caería una bronca impresionante.  Esta semana pasada, aprovechando que era su santo, por fin conseguí el valor suficiente para llamarla. Por supuesto que me cayó la del pulpo. Le pregunté cómo estaba y le dije que había optado por esperar a terminar el trabamiento para ponerme en contacto con ella. Estaba muy furiosa y decepcionada conmigo. “Tú que lees tantos libros y no ayudas a las personas que lo necesitan.” Le dije que tenía razón, le pedí que me perdonara y le hablé de los beneficios de los mudras. Este fue el tercer toque de atención. Espero que por fin me quede claro el mensaje.

Maestros y alumnos

Ese día ella se convirtió en un singular Maestro al hacerme comprender que:

¿De qué me vale leer libros para ser mejor persona si juzgo a los demás y los ignoro por su comportamiento?

Que no soy perfecta, que ninguno de nosotros podremos llegar a serlo. Que cometemos errores y aunque hagamos lo posible por mejorar seguiremos cometiéndolos. Unas veces nos decepcionan y otras decepcionamos. Lo mejor es no torturarse por ello. Reconocer el error, enmendarlo si podemos y que no nos afecte. Cuando estemos en el lado de los decepcionados debemos aceptar que no somos perfectos y saber ignorar, olvidar o perdonar.

Regalo3

Nunca sebes quién puede darte una lección o un regalo. Hay que estar atentos porque puede venir de la persona que menos te lo esperas. No hay que ignorar sus palabras, por que  pueden estar llenas de sabiduría y ser un mensaje necesario para mejorar tu vida. Da igual que ese maestro sea una persona que abandonó a su marido al quedarse ciego y a su otra pareja cuando tuvo problemas (A veces las personas no podemos afrontar una situación negativa, aunque eso las hace quedar mal a la vista de todos. No la juzgo por eso.) y que cada día de su vida se dedica a hacer la vida imposible a su familia.

Montse M.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en agosto 21, 2013 en SALUD Y BIENESTAR

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: