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¿QUÉ SE MUEVE EN BARCELONA?

15 Oct

CONFLICTO DE COMPETENCIAS

En abril de este año un grupo de treinta agentes empezaron un curso especializado de Policía Judicial en Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona (UB) para formar parte de una nueva unidad de investigación de la Guardia Urbana de Barcelona. Con el tiempo se espera que el número total de agentes sea de sesenta.

Mientras tanto la Consejería de Interior y el Ayuntamiento debían haber cerrado un acuerdo para impulsar esta unidad que estará encargada de investigar delitos menores en la ciudad, como los hurtos y la venta al por menor de drogas, directamente a las órdenes de los jueces de instrucción. La ley 16/1991 de las Policías Locales prevé que puedan desempeñar funciones de Policía Judicial cuando sean requeridos por jueces y fiscales, practicando las primeras diligencias de prevención de custodia de detenidos y objetos relacionados con los delitos, unas funciones que deben cumplir de acuerdo con los principios de cooperación mutua con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Los delitos que está previsto que sean investigados por este grupo, que estará ubicado en el complejo de la Urbana en la Zona Franca, son los recogidos en el artículo 795 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que no superan las penas de cinco años: lesiones, coacciones, amenazas, hurto, robo, hurto y robo de uso de vehículo, salud pública, daños y contra la seguridad del tráfico.

Guardia Urbana

La Guardia Urbana estaba ideando el grupo de Policía Judicial desde que se reestructuró el cuerpo tras la llegada al Ayuntamiento de Xavier Trias, y ya le han asignado un jefe, el intendente Juan Rodríguez, que era máximo responsable del distrito de Ciutat Vella.

El precedente de este grupo, que actuará en todos los distritos de Barcelona, ha sido el Grupo de Delincuencia Urbana del distrito de Ciutat Vella, que funciona desde hace un año y se centra en investigar los hurtos y el tráfico de drogas a pequeña escala, y que en 2012 alcanzó una media de cinco detenciones e imputaciones diarias.

El consejero de Interior de la Generalitat, Ramon Espadaler, se ha mostrado dispuesto a negociar que pueda crearse este grupo y de hecho se han iniciado conversaciones con los responsables de Seguridad del consistorio, aunque preguntado sobre esta cuestión puntualizar que podría enmarcarse en la futura ley de la policía de Cataluña, que todavía se está preparando.

Posición contraria de los Mossos

En un principio se pensó en realizar la formación en el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC) en Mollet del Vallés (Barcelona), aunque finalmente no se alcanzó un acuerdo para que pudieran seguir el mismo programa que tienen los Mossos de Escuadra en este ámbito.

Varias fuentes de los Mossos se muestran reticentes a la creación de este grupo porque creen que las investigaciones de los dos cuerpos se pueden solapar y no les gusta que la Urbana pueda practicar diligencias hasta ahora reservadas a la policía catalana.

Piden que se defina muy bien como colaborarán los dos cuerpos y cuáles serán los límites de la policía barcelonesa, y ponen como ejemplo la investigación en tráfico de drogas, que rara vez se circunscribe sólo a un barrio o a la ciudad, sino que tiene más ramificaciones.

Guardia Urbana y Mossos

Actuación conjunta de los Mossos y la Guardia Urbana contra la prostitución en el Raval, el pasado año.

Obstáculos

La unidad de investigación de la Guardia Urbana de momento no va a ver la luz. Antes del verano ya debería haberse puesto en marcha. Fuentes oficiales de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana justifican el retraso al no estar del todo cerrado el convenio que debe establecer el nuevo reparto competencial en Barcelona. La verdad es que los Mossos han expresado hasta ahora su negativa a firmar un acuerdo que había de permitir a una unidad de la policía municipal barcelonesa instruir investigaciones bajo tutela judicial sobre organizaciones implicadas en delitos menos graves.

El convenio, en teoría, iba a firmarse a principios de año. Luego se aplazó a inicios del verano. Unos retrasos incómodos, sobre todo porque la unidad -comandada por un intendente, un subinspector y dos sargentos y que cuenta con 30 agentes- ya estaba preparada. Sin embargo, pasó el estío, llegó el otoño y sigue sin haber una fecha para la firma. Según fuentes cercanas a las negociaciones, la rúbrica de ese acuerdo «no está por ahora en la agenda».

Desde los Mossos, de forma oficial se insiste en la «firme voluntad del cuerpo de colaborar con todas las fuerzas de seguridad y sobre todo con la Guardia Urbana». Sobre el convenio, esas fuentes señalan que «se está trabajando en él y ya está casi ultimado». El problema es que el cambio de competencias afecta a terceras partes, en concreto a los jueces y a los fiscales, pues se trata de permitir a la Urbana hacer investigaciones judicializadas. «El convenio está ahora en manos de la Audiencia de Barcelona y de la fiscalía para que se pronuncien sobre si es viable. Estamos a la espera de su respuesta».

Desde la Guardia Urbana, señalan que «se continúa trabajando en ese encaje competencial, debido a la complejidad de funciones de la investigación criminal». Y desde el Ayuntamiento afirman convencidos de que hay «la voluntad política de firmar el convenio».

¿Por qué es necesaria la firma de Interior? La razón es que, para clarificar quién hacía qué, Mossos y Urbana firmaron antes del despliegue en la ciudad de los primeros, en el 2005, un documento que establecía el reparto de competencias. En ese texto se establecía que eran los Mossos quienes iban a conducir las pesquisas policiales judicializadas que se derivaran de la seguridad ciudadana. Si ahora la Guardia Urbana quiere asumir competencias nuevas, el convenio ha de rehacerse.

Con esa unidad, la Urbana pretendía actuar como policía judicial en investigaciones sobre las redes que están detrás de los carteristas, los trileros, los tironeros o pequeños traficantes de droga e incluso los casos de violencia machista. Actualmente, los agentes de la policía local barcelonesa pueden detenerles pero, si encuentran indicios de una organización criminal tras ellos, deben entregar las diligencias a los Mossos. «Esta unidad es importante para desmontar las tramas que hay tras estos delitos. Con una simple detención no sirve», dijo un mando.

Ese retraso deja en suspenso a una unidad que era el proyecto estrella en materia de seguridad del alcalde Xavier Trias y del gerente de seguridad de la ciudad, Joan Delort, que pretendían dar otra dimensión a los objetivos de una policía local en horas bajas.

Tanto desde Interior como desde el Ayuntamiento se intenta evitar que las diferencias sobre la unidad de investigación generen un choque institucional entre los Mossos y la Urbana, que en los últimos años han mejorado ostensiblemente su cooperación, lo que se ha traducido en exitosas operaciones como el patrullaje conjunto en el metro.

Así que de momento tendremos que esperar y confío en que el dinero invertido en la formación y preparación del grupo no haya sido en vano. Ya estamos hartos de gastos inútiles.

Fuentes

elperiodico.com y policialocal.wordpress.com

Montse M.

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Publicado por en octubre 15, 2013 en CATALUÑA, NOTICIAS

 

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