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SALUD Y BIENESTAR

25 Oct

EL CÁNCER DE MAMA CADA VEZ AFECTA A MUJERES MÁS JÓVENES

Dia-Mundial-Cancer-Mama

El día 19 de octubre fue el Día del Cáncer de Mama. Desde las páginas de 20minutos de ese día se asoma la historia de Marisa, de 39 años, a quién con sólo 28 años le diagnosticaron un cáncer de mama.

En España hay 25.000 casos al año y aunque es una enfermedad que afecta a mujeres de todas las edades, suele haber más incidencia a partir de los 50 años. En Europa hay un ligero aumento de mujeres con menos de 39 años, con tumores más agresivos, con la enfermedad más avanzada y la extirpación casi como única solución + tratamiento.

Marisa y su testimonio

Marisa y sus hijos

Marisa Gómez notó el “bultito” en el pecho mientras se duchaba. “Sentí algo que no reconocí como parte de mi cuerpo. ‘Eso no estaba antes ahí’, pensé. Y esa misma tarde, pero con bastante calma, pedí cita al ginecólogo. El doctor puso cara de ‘esto hay que mirarlo bien’. Yo sabía que muchas mujeres tenían calcificaciones y quistes benignos, por eso no fui muy nerviosa a por los resultados. Pero me dijeron que tenían una mala noticia. Entonces sí, mi mente se bloqueó y caí en un caos emocional”. Llevaba un año escaso en su empresa y planeaba casarse. Tener un cáncer le venía “muy mal en ese momento”.

De “trauma” y “trago” califican el momento en que taponas la ducha con pelos que se caen, o el rascarse la cabeza y quedarse “con una maja de pelos en la mano. La evidencia de todo lo que está pasando”, reconoce Marisa.

Marisa tuvo que plantarse enseguida y aprendió con sus compañeros de oficina a pedir que nadie le dijera que no pasaba nada. “Me rebelé contra el no pasa nada. Sí pasaba, claro que pasaba, era algo malo, pero yo podía superarlo”. El apoyo de los suyos aportó los momentos de mayor amor en pleno diagnóstico y tratamiento. Marisa asegura que lo difícil fue “afrontar el miedo y la incertidumbre, una pareja inseparable”.

Marisa añade que su oncólogo le dice que es “una paciente muy aburrida. Y que siga así”. Once años y dos hijos después, a los que Marisa incluso dio el pecho, ella dice encontrarse “fenomenal”. Lo atestiguan sus revisiones anuales. “Esto se supera, estaba clarísimo.”

Silvia, otro caso

Silvia

Silvia Iglesias tenía 24 años cuando acudió con su hermana al hospital, tras recibir un telegrama urgente en su casa. “Me dijeron: es hormonal y de cada cien mujeres le toca a una, y te ha tocado”. Eso fue casi dos meses después de que se notara algo extraño en el pecho tras dormir una noche con sujetador y sentir que le picaba la zona del roce del aro. “Como era tan joven tardaron mucho en las pruebas, ellos no pensaban que fuera cáncer”. Ese mismo día, el médico le hizo firmar una autorización para extirparle el pecho en su integridad. “Yo dije, firmo. Mi hermana me quiso frenar para que me lo pensara, pero ahí tuve la mente fría. Que me lo quitaran todo”.

A ratos, Silvia echó en falta conocer a otras personas que hubieran superado el cáncer “para fijarse en ellas y ser más consciente de que, a pesar de tanto trauma, un cáncer se supera”. Como los blogs o los foros que existen ahora especialmente para las más jóvenes.

Los médicos le dijeron a Silvia que no iba a poder repetir maternidad. “Me arriesgué y cuando me presenté embarazada, la oncóloga se llevó las manos a la cabeza”. Pero todo fue bien. Y así sigue trece años después. “Estupenda”, describe ella misma. Es un paréntesis en la vida, te toca y hay que superarlo”, resume Silvia.

Muchas mujeres, muchos son los nombres  que me vienen a la cabeza. Mari N., Paca, Nuri, Montse C. y su madre, Mª Luisa P., Erundina, Pepi,… y muchas más. Muchas mujeres anónimas que reciben el temido diagnóstico y afrontan el tratamiento con valor y esperanza.

La mejor manera de luchar contra el cáncer de mana y contra cualquier otro tipo de cáncer son las pruebas preventivas (autoexploraciones, mamografías y ecografías) y evitar que los recortes nos priven de este derecho. La prevención suele centrarse a partir de los 50 años, en la sanidad pública, aunque las mutuas ofrecen más prestacines. La proporción de mujeres que sobreviven al cáncer de mama es de las más altas entre todos los tumores. La Sociedad Española de Oncología Médica dice que, en los últimos treinta años, las mujeres libres de recaídas por cáncer de mama en los cinco años siguientes a su tratamiento han subido del 70 al 90%. La esperanza de vida de las mujeres con cáncer de mama ha aumentando de forma “espectacular” durante el último decenio, hasta el punto de que este tumor podría perder pronto el segundo lugar en la clasificación de tumores letales. El logro que ha supuesto dirigir fármacos contra determinadas moléculas tumorales que impulsan el desarrollo de la enfermedad, lo ha hecho posible. el descubrimiento del biomarcador HER 2, uno de los primeros pasos en el tratamiento de tumores sólidos. Gracias al trastuzumab (su nombre comercial es Herceptin) y a otros medicamentos que se desarrollaron posteriormente, la supervivencia de las pacientes con tumores HER2 positivos ha hecho que pasaran de ser el subtipo de peor pronóstico a casi ser el de mejor.

Pero hay un cáncer específico cuyos resultados no son tan optimistas.

Este cáncer es hereditario y suele ser de los más agresivos y con más casos de mortandad.  Es debido a un gen llamado BRCA1 y BRCA2, y con una prueba se puede detectar si una mujer es portadora. Este último año se ha hablado mucho de este gen y de sus desbastadores efectos gracias a Antelina Jolie. La valiente actriz confesó que se le había realizado una doble mastectomía preventiva. Muchos se llevaron las manos a la cabeza, pero es un método utilizado antes que ella y que se seguirá utilizando.

Primero fue su madre Marcheline la que falleció de cáncer y hace poco también murió su tía.

Angelina-Jolie-with-her-mother-Marcheline-Bertrand

“La vida tiene muchos desafíos. Los que no nos deben asustar son sobre los que se puede asumir y tomar el control” “Mi madre luchó contra el cáncer durante casi una década y murió a los 56 años. Ella vivió el tiempo suficiente para ver al primero de sus nietos y cogerlo en sus brazos. Pero mis otros hijos nunca tendrán la oportunidad de conocerla y la experiencia de saber lo cariñosa y amable que era”, cuenta la actriz, de 37 años.

Asegura que cuando habla de su madre con sus propios hijos y les trata de explicar la enfermedad que “la llevó lejos” de ellos, estos le preguntan si a ella le podría suceder lo mismo. “Yo siempre les he dicho que no se preocuparan, pero la verdad es que llevo un gen defectuoso, el BRCA1, que aumenta drásticamente mi riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario”. El coste de los análisis sobre ese gen o el BRCA es de más de 3.000 dólares en Estados Unidos, por lo que el dinero “continúa siendo un obstáculo para muchas mujeres”, lamenta.

Sus médicos estimaron que ella tenía un 87 por ciento de posibilidades de padecer cáncer de mama y un 50 por ciento de padecer cáncer de ovario, “aunque el riesgo es diferente en cada mujer”.

Sus posibilidades de desarrollar un cáncer de mama se han reducido de un 87 a menos del 5%.

“He decidido no mantener mi historia en secreto porque hay muchas mujeres que no saben que podrían estar viviendo bajo la sombra del cáncer. Tengo la esperanza de que ellas, también, sean capaces de obtener pruebas genéticas y que, si tienen un alto riesgo, sepan que tienen opciones”

¿Un caso aislado?

Mujeres valientes

Recuerdo tres historias con tres valientes mujeres de una misma familia, las mujeres de la familia Suarez. La matriarca, Amparo Illana, fue la primera en enfermar, después fue Mariam Suárez, la mayor de las hijas y una mujer luchadora donde las haya. La recuerdo como si estuviera todavía aquí, contando su testimonio valiente. Ambas mujeres murieron con tres años de diferencia. Después le tocó pasar por la enfermedad a Sonsoles, la más pequeña. Una hermosa y serena periodista, que superó la enfermedad. El año pasado se supo que Laura, la hija más desconocida del presidente Adolfo Suárez, de 46 años también padecía cáncer de mama.

Charlotte Brosman

Este verano nos enteremos de la muerte de Charlotte Brosman, hija adoptiva del actor Pierce Brosman. Tenía 41 años, aunque el cáncer que acabó con su vida era de ovarios. Tres años luchando contra un mal que se llevó a su madre y a su abuela, a una edad similar. Recuerdo lo mal que lo pasó el actor cuando su esposa Cassandra Harris, cinco años mayor que él, enfermo y murió de la misma enfermedad.

Cassandra Harris y Pierce Brosman

«El 28 de junio a las 2 de la tarde mi querida hija Charlotte Emily pasó a la vida eterna, tras fallecer a causa de un cáncer de ovarios», explicó el intérprete, de 60 años. «Estuvo acompañada por su marido, Alex, sus hijos, Isabella y Lucas, y sus hermanos Christopher y Sean», agregó. «Charlotte luchó contra el cáncer con elegancia y humanidad, coraje y dignidad. Nuestros corazones lloran la pérdida de nuestra preciosa hija. Rezamos por ella y porque se tenga a mano pronto la cura frente a esta maldita enfermedad». «Yo pasé por todo eso públicamente. Estas cosas te marcan el corazón y pasan a formar parte de tu vida. Ver cómo la vida de alguien a quien adoras va siendo devorada poco a poco por esta enfermedad insidiosa y horrible, se convierte en una parte indeleble de tu alma», contaba Pierce Brosnan tras la muerte de su esposa.

Ana Estévez con una foto de 4 de sus 5 hijos

Ana Estévez se confiesa admiradora de Angelina Jolie en casi todas sus facetas mediáticas: actriz, activista y madraza . Ahora tienen algo en común, aparte de ser madres de familia numerosa, ya que tiene cinco hijos. Ana también tiene el gen alterado y tomó la misma decisión que la actriz.

En España, como en Estados Unidos, cuando la genética juega en contra existe la posibilidad de decidir entre un control rigurosísimo y continuo para detectar un posible cáncer en un estadio precoz , o la de adoptar una solución drástica con el ahora ya célebre mastectomía preventiva . Ningún médico la receta. Es la paciente la que debe escoger. Y Ana escogió perder sus pechos hace cuatro años, sustituirlos por una prótesis y dejar atrás el miedo.

“No quería pasar la vida sometida a controles férreos y esperando la mala noticia y asumió la decisión, junto con su hermana y una prima, también portadoras del BRCA2”.

Quitarse los pechos no evita el cáncer, recuerda la Asociación Española contra el Cáncer,  sólo minimiza el riesgo, y de cualquier manera aseguran que se trata de un tema profundo y complicado que hay que tratar “con muchísimo cuidado”. De igual forma, no siempre el hecho de tener el gen BRCA defectuoso implica con seguridad un desarrollo del cáncer de mama; solo significa que su mutación está asociada a casos de este tipo. Para empezar, el paciente debe tener tres o más familiares directos con cáncer de mama o de ovario, tanto mujeres como hombres —no hay que olvidar que el cáncer de mama también existe en el hombre, aunque es poco habitual—, o que los casos se hayan dado antes de los 30.

Algunas eligen vivir felices pero con la lupa puesta periódicamente en su riesgo, y otras escogen la cirugía. «Me quité los dos pechos, ovarios y trompas y estoy convencida de que fue la mejor decisión», decía Helena tras pasar por un tumor. «Para mí fue liberador quitarme la mama sana y los ovarios. Era un tejido que no quería conmigo. Me lo tomo como ir un paso por delante del maldito cangrejo cabrón», sentencia Esther.

Montse M.

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Publicado por en octubre 25, 2013 en SALUD Y BIENESTAR

 

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