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SALUD Y BIENESTAR

29 Jul

PRECAUCIÓN CON LAS CHANCLAS DE DEDO

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Cuando el calor aprieta es habitual que usemos chanclas durante todo el día, pero este calzado tan endeble puede acabar pasándonos factura y aunque parecen cómodas, llevarlas fuera de la piscina o la playa, puede ser perjudicial.
Cuando llega el verano este calzado se adueña del asfalto. A pesar de haberlas de marcas y estilos diferentes, ¿es bueno que utilicemos las chanclas de dedo en todo momento? Salesa Macía Bellas, miembro de Saluspot y podóloga en la Clínica Macía, explica cómo las chanclas perjudican nuestros pies si siempre las llevamos puestas.

Estos son los riesgos que corremos al utilizar chanclas de dedo durante mucho tiempo:

• La libertad de movimiento del pie produce esguinces y tendinitis en el tobillo.
• Los dedos pueden recibir golpes.
• Como el talón queda suelto, puede sufrir traumatismos.
• Sujetamos la chancla con los dedos, lo que favorece los dedos en garra.
• Los pies sudan más si las chanclas son de plástico.
• La piel entre el dedo gordo y el segundo dedo se irrita.

Para evitar estos problemas, adapta el calzado al tipo de actividad que vas a realizar (chanclas para la piscina o sandalias con sujeción en el talón y en los dedos si sales a caminar).

Sobre todo comprueba que no estén fabricadas en plástico y que sean ligeras.

Inconvenientes

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Te sudan más los pies, se ensucian que da gusto y además tienes que procurar llevar la piel y las uñas bien cuidadas porque están más a la vista que nunca. A la vista y al tacto, porque la posibilidad de llevarte pisotones parece incrementarse en un 90% y también la posibilidad de darte golpes. Los expertos advierten que usar chanclas puede provocar accidentes que van desde simples heridas o rozaduras a caídas y resbalones que pueden acabar en fracturas.

La fascitis plantar

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Además el calzado plano no es adecuado para todos los pies, pudiendo llegar a causar lesiones en los tendones del pie. De la misma manera que llevar tacones vertiginosos puede dañar los tobillos, la mayor parte de los especialistas en podología parecen coincidir en que llevar chanclas puede tener terribles consecuencias a largo plazo como infecciones, insoportables dolores e incluso cojera permanente.

“Caminaba con ellas a todas partes y pensaba que eran una buena opción”, explica Cindy Croucher-Wright, de 44 años, quien se confiesa poco seguidora de los zapatos de tacón y convencida de que el uso de chanclas era la mejor y más cómoda opción que tenía en su armario. Fue hace cuatro años cuando comenzó a experimentar inexplicables molestias que le afectaban desde los talones hasta los arcos de los pies que fue yendo a más: “llegó un momento en el que el dolor era tan agudo y palpitante que apenas podía ponerme en pie por las mañanas. Pasados unos minutos la sensación de cojera se aliviaba, pero si permanecía largos periodos de tiempo parada o sentada volvía”. Fue entonces cuando acudió al fisoterapeuta y le diagnosticaron fascitis plantar –una inflación aguda que ocurre cuando la banda gruesa de tejido de la planta del pie se estira o sobrecarga demasiado–, lesión típica entre algunos corredores o personas con sobrepeso. Pero en el caso de Cindy el único responsable eran sus adoradas chanclas. Yo misma he tenido que descartar el calzado plano por la misma lesión, después de sufrirla durante un año.

La fascitis plantar suele corregirse con una combinación de masaje deportivo y ejercicios diarios que el paciente puede realizar en su casa como hacer rodar una botella de agua o una pelota con las plantas de los pies o tratar de coger y elevar una toalla con los dedos de los pies. Cindy estuvo durante meses llevando a cabo esta recuperación pero los daños persistían. Fue entonces cuando su fisioterapeuta, al verla entrar en la consulta calzada con unas chanclas, dio con el verdadero culpable de unas dolencias que en ocasiones se traducen en una incómoda sensación de espasmo o ardor muscular.

“Se trata de una lesión muy común en aquellos que se pasan la vida utilizando zapato plano, pero en realidad las chanclas son el peor enemigo”, explica el podólogo Tariq Khan quien basa su argumento en que “el hecho de que tener que agarrarse a la suela del zapato haciendo presión con los dedos de los pies genera mucha tensión y presión entre estos y los arcos”.

Los expertos creen que lo ideal sería que se utilicen zapatos que tengan un tacón de alrededor de una pulgada y media –unos 3,8 centímetros– ya que la falta de elevación del talón se traduce en que la planta del pie se estira demasiado y la fascia plantar (la banda de tejido elástico que va desde el calcáneo hasta la zona metatarsal, debajo de los dedos) se inflame provocando la mencionada lesión cuyo tratamiento puede incluso requerir inyecciones de esteroides, cirugía o un procedimiento conocido como terapia de ondas de choque.

Antes de llegar a ese punto, descansar los pies, tomar antiiflamatorios y algo tan sencillo como alternar y cambiar de zapatos puede aliviar el malestar antes de que se desarrolle la lesión. “Según cambié mis chanclas por unas sandalias con un poco de cuña mi fascitis plantar se solucionó completamente”, explica Cindy.

Otras lesiones

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Desde dolor muscular por sobrecarga en las espinillas, los tobillos, las plantas o los dedos de los pies, hasta pequeñas cojeras o cambios en la forma de caminar que, a medio y largo plazo, podría conducir al desarrollo de problemas biomecánicos en las rodillas, en las caderas o en la espalda. No hay que dejar de usarlas radicalmente, pero “es importante procurar que los tejidos blandos en los pies y las piernas se adapten correctamente al uso de diferentes calzados”, recomienda el especialista.

Infecciones

“Exponer los pies a los elementos ambientales durante todo el verano se puede traducir en que la piel se queda seca, áspera y agrietada”, explica el podólogo Michael Ratcliffe quien insiste en que “no sólo es un problema de estética sino que las grietas y fisuras dejan los pies vulnerables a infecciones”. Lo que, sumado a la exposición directa a la suciedad y gérmenes de la calle, convierte a las chanclas en el mejor amigo aliado para coger una buena infección por hongos. Lo mejor es lavar y secar nuestros pies a fondo y utilizar a diario cremas hidratantes intensivas que contengan urea, pueden salvarnos antes de dolorosas infecciones.

El peligro de conducir con chanclas

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En el Reino Unido, este tipo de zapato es responsable de hasta 1,4 millones accidentes en las carreteras al año y su uso hace que el pie de uno de cada nueve automovilistas quede atrapado bajo el pedal en algún momento, ocasionando facturas y otras heridas más graves.

Montse M.

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Publicado por en julio 29, 2015 en SALUD Y BIENESTAR

 

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