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VERBENA DE SAN JUAN 2018


Otro año llega la noche de San Juan, la noche más corta y mágica que anuncia la llegada del solsticio de verano. La fiesta nocturna se celebra en toda la geografía española con ritos y tradiciones ancestrales. La noche de San Juan ha adquirido la magia de las antiguas fiestas paganas que se organizaban para dar la bienvenida al verano encendiendo una hoguera. La finalidad de este rito era “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días iba haciéndose más “débil” ―los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno. Simbólicamente, el fuego también tiene una función “purificadora” en las personas que lo contemplaban.

Se celebra en muchos puntos de Europa, aunque está especialmente arraigada en España, Portugal (fogueiras de São João), Noruega(Jonsok), Dinamarca (Sankthans), Suecia (Midsommar), Finlandia (Juhannus), Estonia (Jaanipäev) y Reino Unido (Midsummer).

En Catalunya el punto de partida es la llegada de la llama del Canigó (una montaña emblemática y llena de leyendas, de los Pirineos catalanes). La llama permanece todo el año en el museo de la Casa Pairal de Perpinyà, desde donde sale cada año la noche del 22 de junio para subir hasta la cima del Canigó. Una vez en la cima se prende con ella la leña traída desde distintos puntos del territorio y, de esta manera el fuego se reparte por pueblos y ciudades, encendiendo miles de hogueras. En Barcelona es recibida  a las 18:30 horas, en la plaza de Sant Jaume, al son de la música y el baile del Àliga (Águila) y els gegants (los gigantes) de la ciudad. Después el fuego se repartirá para prender eta noche las hogueras en las calles y plazas de todos los barrios de Barcelona.

UNA NOCHE MÁGICA

La noche donde reina el fuego con la banda muy sonora de los petardos y las deliciosas cocas. Miles de hogueras iluminan la noche de San Juan del 23 de junio y a las 12 de la noche se realizan diversos rituales de purificación.

Tanto el fuego como el agua son los protagonistas de estos rituales.

Se cree que pasar por encima de las hogueras que se encienden esta noche o meterse en el mar y saltar olas, hace posible que se cumplan algunos de los deseos que pedimos durante esta noche tan llena de magia.

El fuego dará protección todo el año a aquellos que se atrevan a saltar por encima de las llamas.  Se dice que darse un baño en el mar durante la noche de San Juan, asegura salud para todo el año. Si se saltan nueve olas dando la espalda al mar, se consigue también la eliminación de energías negativas y aumentar la fertilidad femenina. También puedes lavarte la cara a medianoche para mantener la salud o la belleza y será más efectivo si no te miras en el espejo hasta que salga el sol.

Las plantas juegan un papel importante en esta noche de rituales. Plantas aromáticas de varias clases que se dejan en agua para lavarse en la mañana siguiente; se le atribuyen propiedades terapéuticas y limpiadoras. O también se pueden quemar para perfumar el hogar y alejar las energías negativas.

Pero uno de los rituales más sencillos es apuntar en un papel todo aquello que no queremos en nuestra vida y quemarlo pidiendo que se aleje de nosotros para dar paso a la prosperidad.

Fuentes:

abc.es, wikipedia.org y OnBarcelona (revista de el Periodico)

Montse M.

 

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Publicado por en junio 23, 2018 en ESPECIALES

 

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HISTORIA, TRADICIONES Y CULTURA DE CATALUÑA


UNA PECULIAR NOCHE DE VERBENA

Ayer en Cataluña estuvimos de verbena en cenas familiares, en cenas de amigos, con petardos, farolitos y hogueras. La estrella de la noche fue la coca, en diversas variedades, de chicharrones, de crema, con cabello de ángel, de bizcocho con crema y fruta, de chocolate. Eso en la mesa, porqué en el cielo resplandecía más que nunca la luna, hermosa e inmensa. Este año en mi barrio había zonas libres para aparcar, pero al mismo tiempo ha sido el año en que menos fuegos artificiales se han vendido. Poca gente en las calles, la gente se marchaba más pronto a su casa y esta mañana las aceras con apenas restos de pirotecnia, lo contrario que otras veces, llenas de porquería. Otros años el ruido era ensordecedor y no terminaba hasta las 4 o las 5 de la madrugada. Recuerdo como un mes antes de la verbena ya se solía oír el sonido de petardos, pero esta vez sólo unos días antes se pudo escuchar alguno. ¿Un signo de la crisis? ¿La gente tiene mejores cosas en que gastar su dinero o las prioridades han cambiado? Me pregunto cómo habrá ido la noche en los otros barrios de Barcelona.

Super luna

Ha habido alguna ocasión en la que esta noche mágica no he salido, o por qué la gente con la que suelo estar no organizaba nada o es que no me apetecía la propuesta. Este año me encontré con dos opciones. Hay que ver, o te aburres como una ostra o te encuentras que tienes que elegir dónde ir. Ya hacía dos semanas que me había comprometido con la gente del yoga. La sala donde se hacen las clases está situada en el piso de arriba de una librería y allí se imparte yoga, danza del vientre y gimnasia correctiva. Así que la idea era que cada uno de los comensales traería algo y cenaríamos entre libros. La otra opción me llegó el mismo día por la tarde. Una invitación muy, muy tentadora, pero como ya estaba comprometida y sabiéndome muy mal, tuve que rechazar. Eloy de 3 años, el hijo de mi sobrino Manu, me preguntó si yo también iría a su casa a tirar petardos. Manu y yo, más que sobrino y tía, somos como hermanos, pues nos llevamos sólo cuatro años. Me emocionó que el peque quisiera que estuviera con ellos y sí no hubiera tenido lo del yoga, me habría marchado con Eloy, sus papás, sus tíos y primos.

A las 21 y 10 minutos, con mi silla plegable y una variedad de quesos, me encaminé hacia la librería. Todavía faltaba gente por llegar. Mientras esperábamos estuvimos poniendo la comida en los platos. Se trajeron cuatro tortillas (una de ellas hecha de pimiento verde y rojo), boquerones en vinagre caseros (buenísimos y no fuertes en exceso), chistorra, embutidos de varias clases, los quesos, pan con tomate, canapés de salmón, unos deliciosos canapés (de tostadas, frotadas con ajo, una rodajita de tomate y virutas de jamón), patatas fritas y, por supuesto tres cocas medianas de varios sabores. Las bebidas fueron refrescos, cervezas, claras y claras (más tarde se prepararon algún cubata). Cada uno contribuyó en lo que pudo y nos resultó baratito. La mesa se montó en la zona de la entrada, entre los escaparates. Fue una noche fresca, pero estábamos resguardados y al mismo tiempo no sentíamos el calor de las luces del interior de la tienda. Entre los comensales estaba Alex, un niño de cinco años, muy emocionado por los acontecimientos, sobre todo cuando, después de cenar, su padre sacó la caja de pirotecnia, especial para niños, con fuentes de colores, bombetas, bengalas y algún petardito.

CENA

Con el estómago lleno tocaba movernos un poco para bajar la comida y quemar las calorías. Nuestras disc jeys particulares, Pilar e Isabel, buscaban buena música en el ordenador de la tienda, primero para amenizar la cena y después para convertir la zona entre el mostrador y las estanterías, en una pista de baile. Allí estuvimos bailando la danza del vientre en cuatro coreografías diferentes. Yo hice hace varios años y seguía los movimientos de mis compis con bastante facilidad. Isabel nos impartió una clase de country básico y también lo bailamos con varias canciones. ¡Dire Straits tienen una canción con la que se baila country! Yo me marqué unos pasos de claqué. ¿Has hecho claqué? Me preguntó Conchi sorprendida. No he dado una clase en mi vida, pero de pequeña me fijaba en los musicales de Hollywood y bailaba por el piso. También bailé unos pasos de swing. Conchi sabe bailar flamenco y le pedí que nos hiciera una exhibición. Sin música no me sale, dijo. Yo te palmeo, le dije yo. Así que al ritmo de mis palmas se marcó unos pasos flamencos. Todavía había más. Después vinieron los ritmos latinos y acabamos con música de disco, e incluso el Gangnam Style, aunque este baile le sale mejor al pequeño Eloy. La fiesta acabó cerca de las tres de la madrugada y fue muy divertida. Lo mejor para pasarlo bien, participar y dejarse llevar por la música y la buena compañía.

baile

Hace un mes, más o menos, que he renovado mi pasión por el baile. Siempre me ha gustado bailar, pero hacía años que no pisaba una discoteca, debido a una sensibilidad auditiva. En este mes he estado en un par de locales de moda, bailando y, aunque acabé con un ligero dolor de oídos, me ha ido mejor. No acabo de entender que pongan la música tal alta, ¡la única explicación es que sea una conspiración encubierta de los fabricantes de audífonos! Es broma. A partir de septiembre u octubre me apuntaré a clases de baile, aunque todavía he de decidir que estilo me va a motivar más.

¡Feliz semana!

Montse M.

 
1 comentario

Publicado por en junio 25, 2013 en CATALUÑA

 

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